Javier Laguna y su orgullo por jugar en Pachuca y Cruz Azul

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Hidalgo Sport. Francisco Lozada. Fotos: Irving Lozada. (Primera parte).- Javier Laguna cumplió con su sueño de niño, de jugar con el Pachuca y Cruz Azul, ya que por sus venas corre la sangre y el cariño de ambos equipos, al nacer hace 61 años en San Marcos, comunidad ubicada a 15 minutos de Tula y a 15 de Jasso, Hidalgo.

Por coincidencia, nos encontramos con la fortuna de entrevistarlo en su cumple años, después de llegar a su casa y trasladarnos a su hacienda, con acabados de lujo, pero campiranos, sin faltar su canchita de futbol, llamada el “Centavo” Muciño (DEP), en honor a esa gran figura del Cruz Azul.

Después de un breve recorrido, inició la charla en su sala con Hidalgo Sport: “soy originario de San Marcos: Llegue en el 79-80 a Pachuca, a los 17 años, de ahí traía la ilusión de ser futbolistas, con mi padre, Alfonso Guerra, quien me llevaba al estadio 10 de Diciembre a los 5 años, con mis hermanos, Alfonso, Gustavo y yo, y ahí me dio el gusto por el futbol.

“Cruz Azul llevaba poco en primera y Octavio Valdez era mi ídolo, participé en tres Torneos Benito Juárez y un nacional y al último ya no fui, porque ingresé a la UAEH, y empecé a entrenar por mi cuenta en las Canchas de Cuesco, y de ahí pasamos al Estadio Revolución (Mexicana), en donde me llamaron el Che Gómez y Villaseñor; el presidente del equipo era Gerardo Sosa y fui fichado por el club en el 79.

“No estuve más de tres meses en las pruebas, debuté en el 79 contra Lobos de Tlaxcala en segunda división, el técnico era Efrén Villaseñor, en ese partido de mi debut perdimos 1-0 y es experiencia que te hace madurar, me dieron secuencia en los juegos, me abrieron espacios en el equipo, y mi primer gol fue en el Revolución contra Veracruz, ganamos 3-1, yo metí el primero, después otro Sergio Violante y Chava Romero el tercero.

“De ahí me dieron más confianza, y transcurrieron 8 años desde que llegué, afortunadamente debuté en la Cuna del Futbol, partidos a las 12 del día, eso me motivaba mucho.

“El mejor partido que disfruté fue en liguilla de descenso contra Salamanca en el 82 un sábado a las 3 y en Zamora jugaba Zamora contra Texcoco, ahí di todo de mí, ver a la gente de Pachuca, cuando abarrotaba el cerro de Cubitos y ganamos 2-0 pero Texcoco empató y Zamora pasó a la final”.

Más metido en la plática, Javier aseguró llegar a la selección nacional: “No soy conformista, me tocó una familia ejemplar, mi padre trabajó en los Cementos Tolteca, y el futbol fue lo que me llamó la atención, y mi instancia en Pachuca en el 81, se formó la selección de segunda división que la traía Jesús del Muro.

“En esa época fui llamado con Sergio Violante a la selección y solo pude estar tres días en el centro de capacitación porque Pachuca estaba a punto de bajar a tercera, estaba el Kamamoto, José Luis Oseguera, Raúl Torales, Chicharo Hernández, Abel Cerón, entre otros grandes jugadores.

“Me retiro en el 89, después de que no logramos al ascenso y gracias a José Monsivaes, que me vio cualidades y me dijo que mi nivel era para primera, pasaron 3 años más y me notifican que había interés de Tecos, con la familia Leaño y Cruz Azul, me fui a mi gran amor, Pachuca también fue mi gran amor por ser la Cuna del Futbol Mexicano, ingresó al Cruz Azul”. (Continuará)

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