El Atlético de Madrid derrotó por la mínima al Barcelona

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Hidalgo Sport. Agencias.- Con la expresiva naturalidad que ha asumido su nuevo estilo, el Atlético de Madrid que no pudo contar con el mexicano Héctor Herrera por lesión, superó también sus complejos ante el Barcelona, al que ganó sin matices, mejor que un rival herido, lejos del nivel que se le presupone, nada constante y doblegado por un doble error que aprovechó Yannick Carrasco por 1-0.

De esta forma, Diego Simeone consiguió su primer victoria como técnico del Atléti sobre los blaugranas después de 17 enfrentamientos sin victoria contra en LaLiga. Era el único rival de la actual Liga al que jamás había ganado en esta competición.

Primero el fallo en el control de Gerard Piqué, luego en el segundo tiempo se retiró lesionado aparentemente de gravedad en la rodilla derecha, y después la salida exagerada o incomprensible, por la distancia que recorrió fuera de su portería, de Marc-André ter Stegen, facilitaron el único gol del partido al borde del descanso.

El detalle que solucionó el triunfo del equipo rojiblanco, pero no puede ser una excusa para un Barça al que faltó agresividad, intensidad y personalidad. También juego, aunque su esprint final le acercó a un empate impensable minutos antes. A nueve puntos del Atlético, la reflexión es necesariamente inmediata. Todo lo contrario que para el bloque de Simeone, que crece sustancialmente.

Y no es una derrota sin más para el Barcelona. En tiempos de reestructuración, tanto ruido extradeportivo y una irregularidad evidente sobre el terreno, es una duda razonable en el proyecto de Ronald Koeman. Aparte de altibajos, los resultados reflejan más que eso: ha ganado sólo uno de sus seis encuentros más recientes de Liga. Nada habitual ni asumible en un club de su nivel y exigencia.

El Barça falló cuando no debía. Lo hizo en el 1-0 en contra, ya dos minutos y medio por encima del 45 del primer tiempo, y lo había hecho en sus dos ocasiones precedentes en la otra área. En la primera, en el minuto 2, el remate de Antoine Griezmann se fue alto. En la segunda, en el 40, Lionel Messi tuvo el 0-1. La paró Jan Oblak.

No hubo ni un paso atrás del Atlético, imponente con Koke en el medio. Ni siquiera con el 1-0. Tampoco lo promovió el Barcelona, que en otra época habría provocado una ofensiva que hubiera desarmado a cualquiera. O quizá por medio de Messi, tan desdibujado ya entonces como todo su colectivo, doblegado y herido por el ‘nuevo’ Atlético.

Record.com

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