HISTORIAS DE VIDA: ADRIANA ÁNGELES LOZADA

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Adriana Ángeles Lozada abrió su corazón a Hidalgo Sport para contar su Historia de Vida

Por: Olga León Téllez 

Hidalgo Sport agradece infinitamente la oportunidad de compartir la Historia de Vida de una de las deportistas más destacadas de nuestro estado.

Grande entre las grandes, Adriana Ángeles Lozada, quien alcanzó la gloria en su vida competitiva, personal y profesional, cristalizó los máximos sueños y objetivos a los que puede anhelar una atleta de su alcurnia, con su participación en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, representando a México.

A diferencia de todos los invitados que han compartido su experiencia de vida, es la misma Adriana quien plasma su inspiradora travesía y comparte con su propia redacción lo que su mente dicta, lo que su alma agradece y lo que su corazón goza.

 
Adriana Ángeles, apasionada del judo y de la vida

ADRIANA HABLA DE ADRIANA

Nací y crecí en la ciudad de Pachuca, soy la segunda de tres hermanas, Janneth, Adriana e Isela, en mi familia ascendente predominaba un poco la creencia de darle mayor importancia al género masculino, más que a nosotras las mujeres.

No existía un personaje destacado en el deporte dentro de la misma, sin embargo, por gracia de Dios, tuve la oportunidad de destacar deportivamente gracias también a una madre increíblemente trabajadora, invencible y con un carácter muy fuerte, del cual, heredé toda la madera para luchar por lo que quise y quiero conseguir en mi vida.

Menciono únicamente a mi madre, la Gran Señora, Margoth Lozada Carreón, porque ella sola luchó por sus tres hijas, ya que mi padre tuvo la valentía de alejarse de sus tres niñas cuando yo apenas tendría unos 6 u 8 años de edad.

Nunca más le interesamos, ni vio por nosotras, cosa que le agradezco, porque gracias a su abandono, fue que crecí y me desarrollé a niveles que jamás hubiera considerado si mi padre hubiese permanecido a mi lado.

Con su madre, autora de toda su Historia de Vida

MI MADRE, LA AUTORA DE TODA MI HISTORIA DE VIDA

Pese a contar sólo con el ingreso económico de mi madre en mi familia, no sé cómo le hacía, pero ella siempre nos inscribía de manera privada en clases extra escolares, así que practiqué ballet, danza folklórica, clases de inglés y un poco de gimnasia.

Sin embargo, nunca me imaginé que a los 11 años me tomaría de la mano un deporte tan bello, pero tan difícil de abrirse camino en México y saben porqué?, por el machismo que lamentablemente aún predomina en nuestro país y este tipo de deportes es considerado aún por algunos, como exclusivo del género masculino.

MI CITA CON EL JUDO

Fue una mañana de septiembre de 1990, cuando el doctor Alfonso Escamilla, en ese entonces aún estudiante de medicina, decidió dar una exhibición de judo para los alumnos de mi secundaria (yo iba en primer grado), la exhibición fue con la intención de reclutar alumnos para las nuevas clases de judo que iniciaría en la escuela.

El Dr. Escamilla fue el primer entrenador de la judoca

No supe ni cómo, ni con qué, porque no tenía ni idea de lo que se vendría, (tantos viajes a decenas de países, hacer historia y convertirme en la primer mujer mexicana en ganar una medalla en Juegos Panamericanos y posteriormente ser la primera de mi país en conseguir una clasificación olímpica).

Me inscribí, sólo creyendo que este deporte me daría oportunidad de viajar a otras ciudades; esa tarde, llegué a casa y le dije a mi mamá -“Mamá, me metí a judo”, nunca olvidaré sus palabras – “¿A qué?” -“A judo”, respondí, ni siquiera sabía cómo explicar a mi madre qué era ese deporte y qué tipo de técnicas incluía, porque yo misma lo desconocía.

Le respondí, -“Algo así como karate”, ahora me da risa, ja, ja, ja, porque en ese momento yo creí que iba a aprender patadas y nada que ver, ya que el judo representa, como su nombre lo indica, (ju=suavidad, do=camino), así que Judo es el camino de la suavidad, que a decir verdad, de suave no tiene nada, ni los tatamis, ya que son colchones y están bastante duros, je, je, pero esa, es otra historia.

CLUB DE JUDO ESCAMMEL, MIS INICIOS

Seis meses después de mi ingreso al Judo, llegó mi primera competencia nacional, (1991) consiguiendo un subcampeonato nacional, al siguiente año ya fui campeona nacional, ese mismo año se celebraron las olimpiadas de Barcelona 92, para ese entonces ya me consideraba una judoka.

 

Club de Judo Scammel, los inicios de la hidalguense en el Judo

Me desvelé hasta altas horas de la madrugada para poder ver al único mexicano que representaría a México en judo, cabe señalar que nunca se había tenido una participación femenil mexicana en unas olimpiadas, pasaron los meses y en 1993 consigo mi primer evento internacional infantil en Los Ángeles, California, EEUU.

Por cierto, nuevamente gracias a mi madre se logró un permiso especial para salir del país sin la autorización de mi padre, ya que se atrevió a chantajear a su hija de 14 años, tratando de presionarnos, a mí y a mi madre, con la condicionante de firmar la autorización y poder obtener mi pasaporte, a cambio de obtener la firma del divorcio.

Me parece tan bajo, pero en fin, mi madre como siempre logró que yo saliera de México sin la autorización de mi padre. En el país vecino, logré mi primer triunfo internacional ganando el primer lugar en categoría infantil.

Adriana siempre ha sido reconocida por su gran trayectoria

Recuerdo que para evolucionar a nivel competitivo, con 15 años de edad, viajaba diario en camión de Pachuca a la ciudad de México, ya que los entrenamientos en mi ciudad ya no me eran suficientes.

Me transportaba en metro hasta Ciudad Universitaria o al Deportivo Unidad Independencia, ambos al sur de la ciudad, a veces sola, a veces con mi amiga y compañera Miriam del Rayo, me pasó de todo en el metro, me asaltaron, me manosearon y cosas que no puedo ni contar, pero pese al miedo y la adversidad, no claudiqué.

Ese año fueron las Olimpiadas de Atlanta 96, yo admiré nuevamente el judo por televisión, ansiosa de ver a nuestros representantes mexicanos, hombres nuevamente, y yo me preguntaba, -“¿porqué no hay mujeres mexicanas compitiendo en judo?”.

Así, que de la nada me dije a mí misma -“yo voy a competir en las próximas olimpiadas”, en ese momento nunca imaginé que aquellas palabras echadas al aire por instinto, cuatro años después serían una gran realidad.

Adriana siempre ha representado con orgullo a Hidalgo y a México

Lo conté a mi madre, y ella respondió -“Claro hija, tú consigues todo lo que te propones”, seguramente no me quiso decir que estaba zafada de un tornillo y quitarme la ilusión, porque sabía lo complicado que era eso.

Seguí entrenando, poco a poco consolidándome como una de las favoritas en eventos nacionales, hasta que con la ayuda de mi madre y la idea de mi entrenador en ese momento, Alfonso Escamilla, decidieron que era momento para despegar.

Mi madre costea una gira de entrenamientos por varias ciudades de Japón, viajé con mi hermana mayor a ese bello país y es aquí, al regresar de Japón, donde cambia mi mentalidad y comienzan mis logros en la selección nacional mayor, siendo apenas juvenil.

MI PRIMER ENTRENADOR, EL DOCTOR ESCAMILLA

Cabe mencionar que perdí un semestre de preparatoria a causa de mis viajes, entrenamientos y competencias, sin embargo, cursé nuevamente el sexto semestre en la Prepa Uno, termino la Prepa, estaba lista para hacer una pausa en mis estudios escolares por tiempo indefinido y concentrarme al cien por ciento en mi carrera deportiva.

EL COMITÉ OLÍMPICO MEXICANO, MI CASA POR CINCO AÑOS

Tras lograr triunfos con la Selección Nacional Mayor, con 18 años de edad, en 1997 soy considerada para formar parte de la Selección Nacional, así que me mudo con mis inseparables judoguis, a lo que sería mi casa por cinco años, el CDOM, con esta decisión inicia en serio mi gira competitiva internacional en busca de dejar huella en el judo mexicano.

SELECCIÓN NACIONAL DE JUDO 1998

En ese lapso hubo entrenamientos exhaustivos, ganas de tirar la toalla, muchas lágrimas y sufrimientos al estar lejos de casa, mi constante lucha contra la báscula, decenas de eventos y viajes internacionales, medallas de oro, plata y bronce sumaban mi currículum.

Con la selecciona nacional de judo en 1998

Las más importantes, sin duda, las obtenidas en Juegos Centroamericanos, Juegos Panamericanos, que gracias a este último resultado, me hice acreedora al Premio Estatal del Deporte en 1999, (lamentablemente sólo me dieron un cuadro, el estimulo económico nunca lo recibí).

JUEGOS PANAMERICANOS 1999

Mi amiga y confidente Miriam del Rayo, disfrutaba la histórica medalla en Juegos Panamericanos Winnipeg 1999. Yo, pese a los grandes logros ya conquistados, no me sentía satisfecha, mi sueño todavía no se cumplía, competir en Juegos Olímpicos.

El objetivo se veía lejos, lesiones, y una cirugía a pocos meses de la justa deportiva más importante del planeta, creí que era el fin de mi sueño, sin embargo Dios nunca me dejó y logré cumplirlo, competir en ese máximo escenario, con un debut y gloria para México en su primera e histórica participación del judo femenil mexicano a nivel olímpico, sin duda alguna, mi mejor experiencia deportiva.

También representó a México en los Panamericanos de 1999,

REGRESO A MÉXICO DESPUÉS DE JUEGOS OLÍMPICOS

El retorno a mi país fue como si fuera artista, desde el aeropuerto gente aglomerada, esperando para lograr una foto o un autógrafo, reconocimientos, encuentros con el gobernador, la visita a los Pinos para reunirnos con el entonces presidente Ernesto Zedillo.

En resumen, ser partícipe de unos Juegos Olímpicos sin duda me cambió la vida, mi intención era en ese momento continuar uno o dos ciclos Olímpicos más, de la mano de mi entrenador Sergio Acosta, al que le estoy y estaré infinitamente agradecida, porque fue más que un padre para mí, quería continuar, porque deseaba una medalla olímpica.

MI RETIRO DEL JUDO

Después de Juegos Olímpicos competí a alto nivel un año más, tenía muchos deseos de continuar, lamentablemente la gente de la Federación Mexicana de Judo en ese entonces tenía otros planes para mí.

Me cambiaron de entrenador y me fastidiaron la vida, hasta que lograron su objetivo y decidí a finales del 2001, no volver a pisar un tatami de competencia jamás. Para ese entonces ya existía en mi vida mi novio en ese momento, un futbolista de tercera división del Club Pachuca, quien apoyaba todas mis decisiones.

Para finales del 2001, después de 5 años de haber dejado mi preparación académica, hice examen de admisión a la UAEH para la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, siendo una carrera nueva en la Universidad, estaba saturada y la verdad, yo con cinco años de no ir a la escuela, creí no que sería aceptada, ya que miles de aspirantes acudieron a la evaluación.

El cubano Sergio Acosta, responsable de concretar su sueño olímpico.

Para mi sorpresa, quedé seleccionada en el turno vespertino, obviamente yo quería ir por la mañana, así que aprovechando mi imagen de atleta del momento, logro una cita con el licenciado Armando Zunzunegui (Director del deporte universitario) y tan sencillo, con solo una llamada, logró cambiarme y ¡taraaan!, estaba en el turno matutino.

MI ÚLTIMA COMPETENCIA

Dentro de mi carrera participé en todos los eventos que existían, desde interclubes, estatales, regionales, nacionales, internacionales, mundiales, olímpicos, pero nunca pude hacer un nacional y mundial universitario porque no estaba inscrita en una universidad, pero ahora, con mi ingreso a la carrera eso ya era posible.

Sin pisar el tatami un año y cero preparación física me fui a competir al Nacional Universitario, logro mi clasificación al Campeonato Mundial Universitario en una división más alta de peso (52 kilogramos) y con esto concreto mi último viaje como Seleccionada Nacional, en esta ocasión a Belgrado, Yugoslavia en 2002, despidiéndome así del deporte que marcó positivamente mi vida.

Ese año fui nominada Deportista Universitaria del año, también fui la encargada de portar la antorcha olímpica universitaria y encender el pebetero en mi querido Estadio Hidalgo en Pachuca.

MI BODA

Dedicada exclusivamente a mis estudios, con una relación de más de tres años con el futbolista César Saldívar, decidimos que era momento de casarnos, mi novio de segunda división, en ese entonces, ¡con sólo 20 años de edad!, ¡se animó, ji, ji, ji!.

Pidió mi mano valientemente como marcaban las reglas establecidas en casa, siempre hacer todo correctamente, creí que estaría establecida en una ciudad, con mi familia, pero justo a un mes de casados, en el 2004, lo despiden del Club Pachuca, después de hacer toda su formación en la institución Tuza.

No lo podía creer, ¿cómo era posible? era el capitán del equipo, lograron ser Campeones ese último torneo, y por si fuera poco ascendieron a lo que en ese entonces era la liga Primera A, (Indios de Ciudad Juárez), yo aún cursaba el quinto semestre de la carrera, me faltaban 2 años para terminar y mi esposo ya no estaría en la ciudad de Pachuca.

En su boda, Adriana Ángeles Lozada

Decidimos que él se mudaría a su nuevo club y yo me quedaría en Pachuca a culminar mi licenciatura, fue muy difícil. Apenas dos meses de casados y desmantelamos nuestra primera casa, me regresé con mi mamá y él se fue a San Luis Potosí.

Todavía me duele que lo hayan excluido del Pachuca, yo deseaba que siguiera en el equipo de mi ciudad, aún desconozco el motivo, muchos dicen que intereses de ciertas personas llevaron a tomar la decisión, otras malas lenguas mal informaron a la directiva argumentando un embarazo falso y por eso nuestra boda, y una supuesta desconcentración de mi esposo con el equipo.

¿Cómo podían argumentar desatención? si logró como capitán del equipo ser campeón de segunda y campeón de ascenso, sin embargo, ¡todo se lo dejo a Dios!

VIAJES Y MUDANZAS

A partir de ese momento comenzaron nuevamente mis viajes y constantes mudanzas ya que como futbolista, mi esposo cambio varias veces de club y por ende de ciudad, afortunadamente adelanté materias y culminé antes de tiempo mi Licenciatura con una titulación automática por excelencia académica, y así pude reunirme nuevamente con mi esposo en 2005.

Con su actual y mejor trabajo, su familia

LO MÁS VALIOSO DE MI VIDA

Tres años después de casados, en 2007, nació nuestra primer bebé en Irapuato, la segunda en 2009 en Pachuca, y cerramos fábrica en 2012 con la tercer bendición, mi hijo que nació en San Luis Potosí, coincidiendo con el debut en Primera División de su papá.

Ahora ambos habíamos cristalizado nuestros sueños deportivos, pero destacaba el más importante, el anhelo de consolidar una familia unida, feliz, sana e inmensamente bendecida por Dios.

MIS MAYORES Y MEJORES LOGROS

Sin duda la carrera como madre y esposa ha sido la más complicada, pero la mejor, porque antes de ser atleta, soy mujer y mi prioridad en la vida siempre fue formar una familia y gracias a Dios, que siempre está conmigo y nunca me suelta de su mano, me ha dado las herramientas necesarias para vivir conforme a su voluntad y no a la nuestra.

Con sus hijos, sus mayores y mejores logros en lo personal

Actualmente no vivo en la ciudad de Pachuca, sin embargo, a mi regreso próximamente, me gustaría colaborar en pro del deporte hidalguense, ese que significó mi sacrificio, pero también la bendita oportunidad de trascender.

Ella es Adriana Ángeles Lozada, la deportista, hija, hermana, esposa, madre, profesionista y sobretodo la gran MUJER, un orgullo del deporte estatal, nacional e internacional. Una Historia de Vida digna de ser imitada. FELICIDADES Y ENHORABUENA.

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