Tokio, la ciudad ‘maldita’, que por una guerra canceló los JO de 1940

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Hidalgo Sport. Medio Tiempo.- Japón se preparaba para recibir los Juegos Olímpicos de 1940, la XII edición de la Era Moderna. En 1938, el Comité Olímpico nipón tenía contemplado el estadio, se había realizado el diseño de arte, incluso la Antorcha Olímpica seguiría la Ruta de la Seda desde Grecia para rendir honor a la historia que unía al oriente con el occidente, hasta que todo preparativo quedó frustrado por la guerra.

Tal y como ahora, la crisis de salud por el coronavirus ha puesto en jaque a los Juegos Olímpicos de Tokio este 2020; hace 80 años fue una situación política la que provocó que se cancelaran los Juegos y lo hizo el propio gobierno nipón.

El País del Sol Naciente había sido votado para albergar la justa veraniega, pero una guerra con China y el inicio de la Segunda Guerra Mundial provocaron la cancelación del evento que interfería con sus planes de guerra en China, de acuerdo con Sandra Collins en su libro “The 1940 Tokyo Games: The missing Olympics”.

Para albergar esa competencia se modernizó el estadio de béisbol de Meiji Jingu Gaien, construido en 1926 con una capacidad de 38 mil espectadores. Ahí se iban a celebrar la ceremonia de apertura y clausura. Incluso fue un parque que vio a Babe Ruth, quien llegó con varios beisbolistas de la Liga Americana en 1934.

La Villa Olímpica iba a estar en el Parque Kinuta, un espacio con 240 mil metros cuadrados. Otros avances en los preparativos eran los carteles oficiales. Uno de estos gráficos era el del Monte Fuji, diseñado mediante un ave que simulaba estar volando, o el cartel con la tradicional flor de cerezo.

También se encontraban algunas estampillas postales muy comunes en la época alusiva a la celebración. La guerra entre Japón y China En 1937, Japón inició una guerra con China y esto no fue bien visto por otros integrantes del Comité Olímpico Internacional.

Incluso, los japoneses se negaron a que la antorcha cruzara por Asia central porque tendría que recorrer algún segmento de China y para esto ofrecieron que un buque de guerra o un avión la transportara hasta la sede.

Para julio de 1938, la tensión derivó en la suspensión de los Juegos por parte del gobierno del país asiático, que tendría que esperar 24 años y el fin de la Segunda Guerra Mundial para mostrar la cara de un nuevo Japón.

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