HISTORIAS DE VIDA, ALEJANDRO GUERRERO BAÑOS

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Por: Olga León Téllez

Correr, es su estilo de vida; una discapacidad física, su fortaleza; compartir su experiencia, su objetivo; y su familia, su gran inspiración.
Esta es la Historia de Vida de Alejandro Guerrero Baños, uno de los deportistas hidalguense más sobresalientes, el único medallista en Juegos Paralímpicos y un digno ejemplo a seguir. Así platica con Hidalgo Sport.

DESTINO Y ORGULLO

Hijo de Maximino Guerrero Peña y Anastasia Baños Guerrero, originario de Mineral de la Reforma, y el cuarto de siete hermanos, Alejandro cuenta su Historia.
“A los 11 años de edad montaba a caballo con unos amigos, me caí, me pegué en la cabeza y perdí parcialmente la vista, fue gradual, y a los 18 dejé de ver totalmente”, comenta Alejandro.
Fue ese infortunio el que lo llevó a la Escuela de Rehabilitación para Ciegos, en Miscalco, les ofertaban diversas actividades de todo tipo, pero él, eligió la Educación Física y de ahí el gusto por correr y el objetivo de llegar lejos. Ahí mismo conoció a su esposa.
SUS INICIOS
Con conocimientos de su deporte llega a la Magdalena Mixuca empieza a competir en campeonatos nacionales y decide que quiere representar a Hidalgo. Acude pero no lo apoyan.
No se desanima y empieza a entrenar, con la dificultad de conseguir un guía ya que el ha sido su propio entrenador, nutriólogo, inspirador, guía de trabajo, asesor, médico, masajista, preparador físico, etcétera.

ATLANTA EN LA MIRA

Con la mente fija en los Juegos Paralímpicos de Atlanta 1996 empezó a prepararse, a través de la Federación Mexicana de Ciegos y la Conade, le contratan un guía, Mario Salazar.
Patrocinado por Altos Hornos de México empieza a rankear para Atlanta, en el Iberoamericano de San Paulo Brasil y en el Panamericano de Argentina, en las pruebas de 10 y 5 mil metros.
En Argentina registra récord mundial en 10 mil metros planos con 34 minutos.

MEDALLAS OLÍMPICAS

Historicamente, Alejandro se convierte en el primer hidalguense en obtener medalla de oro en 10 mil y presea de plata en cinco mil, es galardonado y destacado como mexicano ejemplar, pero no olvida su estado, y menos su municipio.

REGRESA A HIDALGO

Con sus dos medallas al cuello regresa a su estado y encuentra apoyo del entonces gobernador Jesús Murillo, y a través del Instituto Estatal del Deporte que presidía Jonaz Reyes, se convierte en Campeón Mundial en Madrid 98.
Continúa la cosecha de triunfos en eventos internacionales y llega una desafortunada lesión de tobillo, pero no claudica y califica a los Juegos Paralímpicos de Sidney.
Aunque se esfuerza, consigue quinto sitio en 10 mil y séptimo en 5 mil, ahí decide que llegó su retiro del atletismo competitivo e inicia una etapa recreativa, con la intención de preparar a atletas de Hidalgo.

 

APOYO A MEDIAS

Con Salvador Franco al frente del Instituto Hidalguense del Deporte y Francisco Olvera como gobernador, le ofrecen ser motivador en los municipios, pero antes, Miguel Osorio rechaza su ofrecimiento de preparar y detectar nuevos talentos.

NO ES PROFETA EN SU TIERRA

Con ésta trayectoria sustentada en lucha, sacrificio y tenacidad, le han negado respaldo en su propio municipio y ha enfrentado situaciones económicas precarias, ni las autoridades estatales ni las de Mineral de la Reforma los han apoyado.
Desde hace dos años, Raúl Camacho, alcalde de su municipio le dio oportunidad de trabajar con nuevos talentos, entre sus alumnas mas destacadas está la velocista Samanta Trejo Mejía, estudiante de la Universidad Politécnica, ya lista para juegos nacionales en pruebas de 100 y 200 metros planos.

SUS OBJETIVOS

Alejandro Guerrero espera seguir contando con el respaldo de su municipio, desea escribir un libro inspiracional y hacer una fundación para apoyar a atletas, con apoyo de su esposa.
CONDECORACIONES
Como reconocimiento a su esfuerzo, Alejandro recibió el Premio Navcional del Deporte, el Premio Estatal del Deporte, y en el año 2 mil, el Mérito Deportivo de Hidalgo llevó su nombre.

 

ELLA, SUS OJOS

Mención especial merece su compañera de vida, simplemente, sus, ojos.
Ella es María de Lourdes Palacios Acosta, quien desde hace 28 años es su guía de existencia, su motivo para no declinar.
Junto a ellos, caminan de la mano sus dos hijos, Mari Carmen Rubí y Alejandro, no fueron atraídos por el deporte, pero son exitosos profesionistas.
Él es Alejandro Guerrero Baños, un baluarte, un digno ejemplo a seguir y un personaje que merece más apoyo por parte de las autoridades estatales. Su experiencia de vida es muy valiosa.

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