Más allá del balón: ¿Falta de oportunidades en Fuerzas Básicas?

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Hidalgo Sport.- Con 16 años, Ansu Fati está sorprendiendo a propios y extraños con su irrupción en el primer equipo del Barcelona. Con dos goles y una asistencia en cuatro partidos, se ha puesto en la mira del mundo futbolístico. Y con toda la razón. Oriundo de Guinea-Bisáu, la Federación Española ya se frota las manos para naturalizarlo y que pueda ser elegible para La Roja. Siempre es especial ver a jugadores tan jóvenes destacar en la élite, sobre todo cuando lo hacen con un equipo top.

Sin embargo, siempre que un juvenil empieza a brillar en Europa a tan temprana edad, de este lado del charco renace un debate sinfín para el fútbol mexicano: ¿Por qué no podemos tener jugadores de máximo nivel y por qué no se le dan más oportunidades a los futbolistas de Fuerzas Básicas?

El primer pensamiento siempre decae en la falta de oportunidades; en el preferir a los jugadores extranjeros antes que darle oportunidad a los canteranos mexicanos. Es un argumento válido, teniendo en cuenta que muchas veces los extranjeros que llegan a la Liga MX no tienen un nivel tan destacado, pero a la vez también es un argumento muy burdo, porque no se puede encerrar el problema en la falta de confianza.

Al futbolista (y con mayor razón a los de Fuerzas Básicas, claro) hay que tratarlo como lo que es: una persona. Un ser humano en constante cambio y que sobre todo entre los 16 y 19 años, puede tener evoluciones significativas tanto en comportamiento, en la mentalidad, como en el físico.

Es decir, cada quien madura a su ritmo; cada quien canaliza la presión de maneras distintas. No porque un jugador destaque muy por encima de sus compañeros en la Sub-17, significa que tiene el éxito asegurado o que está listo para dar el brinco al fútbol profesional. Un ejemplo claro, son los campeones del mundo de Perú 2005 o de México 2011; muy pocos lograron, ya no digamos destacar, sino llegar a Primera División.

Además, a día de hoy nada asegura que Fati mantendrá la estrella que ha mostrado; se puede apagar, como Robinho en su momento, por mencionar algún ejemplo. Para mencionar un caso contrario, está N’Golo Kanté, que hasta los 22 años jugaba en la Segunda División francesa. Hoy, a sus 28, es uno de los mejores mediocampistas de la élite y ya fue campeón del mundo.

No se trata de confiar por confiar en los canteranos o de aventarlos al ruedo a ver si sale la apuesta. Hay jugadores que podrían arruinar su carrera si los debutas a los 16 o 17 años por la presión que eso significa; hay jugadores a los que les conviene más debutar ya en plena madurez después de los 20 o 21.

Todo está en los procesos. No podemos esperar que cada jugador mexicano salga como Hirving Lozano, que está a un escalón de irse a la élite y debutó a los 18. O no podemos esperar que cualquiera con 17 años sea haga campeón de la Liga MX y con destacadas participaciones como Diego Lainez.

El verdadero problema, según yo lo veo, recae en la mentalidad y en la forma de trabajo de las canteras en el país. Hacen falta mejores formadores; profesionales que de verdad se interesen en querer hacer crecer a los futbolistas jóvenes y que se mantengan en constante preparación a la vanguardia de cómo se trabaja en Europa.

No por debutar más, comenzaremos a sacar futbolistas por arte de magia que estén listos para competir en lo más alto del fútbol mundial; se necesita una mejor formación y eso solamente se consigue con una mejor preparación en todos los niveles.

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