Rayados se la cobra y es campeón de la Concacaf

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Hidalgo Sport. Marca.- Amo de Monterrey y gran parte del continente americano, Rayados gestó su venganza ante Tigres en el marco de una final de Liga de Campeones de la Concacaf, 1-1 final en el Estadio BBVA, para un global de 2-1 en 180 minutos. Año y medio después, el Monterrey se deshizo de la hegemonía de la UANL.
Los felinos rasguñaron a su odiado rival con un golazo de Gignac, pero no fue suficiente por la anotación de Nicolás Sánchez desde los 11 pasos. La Pandilla jugará por cuarta ocasión un Mundial de Clubes. Rayados cumplió la orden de Diego Alonso: atacar desde el silbatazo inicial.
Rodolfo Pizarro rompió el esquema de Tigres, diseñado para imponerse en la media cancha. El talentoso mexicano fue participativo y punzante en cada avance local. Y gracias a su alta presión en línea de fondo, Carlos Salcedo entregó un balón al centro que atrapó Avilés.
El colombiano extendió para Funes Mori, y el argentino a Jesús Gallardo, quien finalmente estrelló en balón en un zaguero felino. Pizarro, el cerebro del Monterrey, cada vez que el balón pasó por sus pies, la UANL sufrió en demasía. Después de unos minutos de agobio, Jürgen Damm se encarriló a línea final para soltar un servicio suave a las manos de Marcelo Barovero.
Tigres era débil en zona de ataque; carente de imaginación. Ese zarpazo no despertó a Tigres en el Gigante de Acero. La Pandilla estuvo cerca de abrir el marcador por remate de cabeza de Salcedo a propia puerta, que apuradamente desvió el Patón con un manotazo salvador.
El balón regresó a Rodolfo en otro avance rayado. El seleccionado pisó el área felina, luego enganchó y fue derribado por Luis Rodríguez. ¡Penalti para el Monterrey!Nicolás Sánchez, ahora desde los 11 pasos y en casa, fusiló a Guzmán con tiro de parte interna que entró raso ligeramente colocado al centro. El Gigante de Acero estalló en júbilo con la anotación del argentino.
Suficiente para irse con ventaja al descanso. Tigres no pudo reaccionar con Edu Vargas y Luis Quiñones, ambos atacantes imprecisos el primer tiempo. La UANL regresó al campo con una desventaja de dos goles. Ricardo Ferretti ordenó los ingresos de Gignac y Javier Aquino en lugar de Damm y Vargas.
Los felinos ahora sí mostraron sus garras. El ariete francés estuvo cerca de empatar con un cabezazo a contrapié, pero el Trapito lo desvió con una atajada espectacular. Rasguño con el que Monterrey reaccionó. Pizarro nuevamente se internó en el área y ante la salida del arquero felino definió sin dirección. Luego Funes Mori, casi de media cancha, estremeció el larguero en el que pudo ser un gol espectacular.
La recta final se hizo de ida y vuelta a uno ritmo vertiginoso. Dorlan Pabón también pudo sepultar más temprano a Tigres, en otra acción del Patón que extendió la agonía del visitante. De la agonía, a la esperanza en tan sólo unos minutos. Gignac remató magistralmente para igualar los cartones en la vuelta.
Su disparo colocado y potente no tuvo alcance para un agigantado Barovero. Una tijera espectacular que cortó distancia en la pizarra (2-1 global), pero no la venganza de Rayados en la gran final de la Concachampions. Monterrey tiene dueño, también la Concacaf. Diego Alonso y sus pupilos finalmente sonrieron ante su enemigo en su territorio. Será el representante de la Concacaf en el próximo Mundial de Clubes.
Rayados por fin dio la vuelta olímpica en su costa de Tigres. Marcelo Barovero y Jonathan González fueron galardonados por su desempeño en esta temporada. Un día histórico para La Pandilla: la cuarta corona de Concacaf sobre la UANL. Mención especial para Nico Sánchez, jugador más valioso del torneo y autor principal de la revancha.

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