Lesión retira a Missy a los 23 años

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Hidalgo Sport. Marca.- Esta es quizá la carta que más me ha costado escribir nunca”. Así comienza la nadadora estadounidense Missy Franklin el anuncio de su retirada definitiva, que ha hecho público este miércoles a través de las redes sociales y por medio de una larga carta en ESPN.Franklin pone fin prematuramente, a los 23 años, a una carrera que prometía muchos más éxitos, al inicio de su etapa internacional, fue calificada como la Phelps femenina por su versatilidad. Pero un rosario de lesiones en los hombros torcieron su trayectoria y convirtieron sus últimos años en activo en una frustración para la mujer que nunca perdía la sonrisa.
“He tardado mucho, mucho tiempo en poder decir las palabras ‘me retiro’, pero ahora estoy preparada”, concluye Franklin su misiva, en la que repasa toda su vida en la natación.Con 13 años calificó para los ‘trials’ olímpicos de Estados Unidos, aunque no lograra entrar en el equipo norteamericano que fue a Beijing 2008. Lo hizo cuatro años después, ya convertida en campeona del mundo de los 200 metros espalda, la prueba en la que mejor rendimiento sacaba de su físico (1,85 metros) y su técnica. En Londres 2012 ganó cinco medallas, cuatro de ellas de oro y estableció un récord del mundo de los 200 espala que aún perdura (2:04.06). En los Mundiales de 2013 demostró su versatilidad ganando también los 200 metros libre. “Ha sido un honor haber competido contigo”, la despidió otra gran dama de la natación, la plusmarquista y actual campeona mundial de esa prueba, la italiana Federica Pellegrini. De Barcelona salió con siete oros y convertida en la gran estrella de la natación femenina.
Comienzo de su calvarioTodo le sonreía y probó la experiencia de la natación universitaria en uno de los mejores equipos del país, el de la Universidad de California, Berkeley, “uno de los grandes privilegios que he tenido como deportista y persona”, lo califica. Allí coincidió con la bracista Marina García y ganaron un título de la NCAA dirigidas por la entrenadora que más alto ha llegado en la natación estadounidense, Terry McKeever.Pero también ahí empezaron sus problemas con los hombros y su declive. Se clasificó, con dificultades y dolores, para los Juegos de Río en pruebas de relevos. Ejerció como capitana pero ya no era la misma nadadora deslumbrante de cuatro años antes. A principios de 2017 pasó finalmente por el quirófano, pero nunca pudo verse libre de dolor y una tendinitis crónica en los rotadores y en los tendones del bíceps la han impedido seguir desarrollando una actividad propia de una atleta de elite.Recientemente se comprometió en matrimonio con un antiguo compañero de universidad con el que desea “cumplir mi mayor sueño, más que un oro olímpico, ser madre”, explica Franklin en su despedida pública. La natación echará de menos a una nadadora excepcional, cuya personalidad ilumina cualquier sitio en el que ella esté.

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