El legado de Soraya Jiménez en el halterismo

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soraya-jimenez-sera-recordada-por-su-triunfo-en-sydney-2000Hidalgo Sport. Medio Tiempo. – Aún con la histórica medalla de oro que Soraya Jiménez ganó en Sydney 2000, la primera para el país conseguida por una mujer y la primera para la disciplina apenas estrenada en la justa veraniega (para ellas) ese mismo año, los hombres la retaban en el gimnasio del Comité Olímpico con la mirada y con el peso que cargaban en sus hombros.
Sin embargo, la magnitud de lo que había logrado la medallista olímpica en el halterismo practicado por mujeres no solo podía pesarse con los discos de colores en las barras. Las acusaciones de dopaje que vinieron después tampoco han podido borrar su legado y memoria entre las atletas dentro de la disciplina. Su muerte hace tres años más bien selló su historia como una leyenda.
“Por supuesto que todas las pesistas estamos muy orgullosas y agradecidas con ella, se rompieron muchos tabúes y sus marcas (225 kg en total) y logros nos siguen motivando”. Para Ana Carmen Torres Wong, halterista de la categoría de 69 kg, no es complicado recordar los números de la medallista olímpica, pues su entrenador, el búlgaro Georgi Koev, es el mismo que llevó a Soraya al podio olímpico.
“Él es muy callado, pero de todos modos siempre la menciona y me la pone de ejemplo”.
La mañana del 18 de septiembre del 2000 la noticia de la mexicana que había ganado el metal dorado recorrió el país… y el mundo: medios electrónicos, sitios web, radio y prensa escrita alardeaban los 127.5 kilos que la pesista había cargado en su último intento y se hablaba de un “espectacular levantamiento”.
El error del entrenador norcoreano -que dirigió a la rival Hui Ri Song- al no darse cuenta de la pérdida del tiempo mientras le daba indicaciones para el segundo intento a su pupila –y que con apenas 53 kilos había impuesto un récord de 131.5 kilos en total (Osaka)-, ayudó a que el cielo conspirara a favor de la mexicana. Todo fue euforia.
De regreso a México, la atleta que a los 11 años había pisado por primera vez el gimnasio para rehabilitarse de una rodilla por jugar basquetbol, era una celebridad y motivo de inspiración. Cuenta Tania Mascorro, pesista en la categoría de +75 kilogramos: “Mi primer acercamiento con las pesas fue la noticia de su medalla. En ese entonces yo no sabía que haría lo mismo, pues lo mío (el gusto por las pesas) no fue precisamente amor a primera vista, pero me llamó la atención que ella fuera orgullo mexicano”.
Cuatro años después, justo cuando Soraya anunció su retiro, Tania decidió dedicarse al levantamiento de pesas: “Me encontré con el camino que ella abrió para nosotras, porque ya para ese entonces la estructura creada en las olimpiadas nacionales y la participación de niñas y jóvenes en el halterismo era de alto nivel”.
La ruta se marcó con lágrimas. En sus inicios, a la pionera del halterismo en México le fue negado el aval para participar en su primer mundial de pesas. El entonces secretario técnico de la Federación Mexicana de Levantamiento de Pesas (FMLP), René de la Serna, a nombre del titular Víctor Alayola, sentenció: “Las pesas no son un deporte apto para mujeres”.
Soraya, ayudada por su padre José Luis Jiménez; oficios; abogados; el amigo de la familia Rogelio Huerta y su tío –el medallista olímpico de Moscú 1980 Manuel Mendívil- pudo apelar y demostró lo contrario. Asimismo, al quedar entre las diez mejores del mundo logró que el Comité Olímpico Mexicano apoyara económicamente por primera vez a un equipo de selección femenil dedicado a la disciplina.
Después de aquel oro memorable de Sydney llegaron los momentos más crudos: acusaciones por falsificación de papeles que la acreditaban como estudiante de la UNAM para poder competir en el Mundial Universitario de Turquía (2002), dopaje positivo en el Panamericano de Venezuela de ese mismo año y posterior perdón. Su retiro para el clasificatorio de Atenas 2004 fue ponerle un alto al desgaste de su cuerpo. Cuando la hallaron muerta en su departamento, su historia volvió a dar la vuelta al mundo.
El recuerdo de la pesista más emblemática de México sigue vigente: “Para mí ha sido y será una inspiración, yo también quisiera hacer historia, romper esquemas”, cierra Tania Mascorro.

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