Cantinflas, rusos y Maluma, en la práctica del Tri

Hidalgo Sport. Medio Tiempo.- No podía ser sino peculiar el ambiente durante el primer entrenamiento de México en Rusia, el cual fue abierto a un público que contrastó por la mezcla entre el folclor de los mexicanos y la emoción fría de los rusos.
Mientras Juan Carlos Osorio daba indicaciones exigiendo rigor táctico y movimientos precisos, en la tribuna del pequeño Estadio Stragino, que se llenó con aproximadamente 500 personas, lo que predominaba eran los gritos y varios intentos de La Ola.
“¡La porra del Atlante los saluda! ¡Arriba Rusia! ¿Cuánto va a ganar México? Uno-cero, no le echen mucho”, gritaba el aficionado que se nombra “El Oaxaco”, de penacho espectacular, luego de dirigirse a la tribuna para saludar solemnemente a aficionados tanto paisanos como locales, entre los cuales uno le respondió con un optimista “3-0” a su pregunta sobre el resultado del domingo ante Alemania.
La entrada para los fanáticos fue gratis pero requerían de boleto, cuya mayoría había sido repartida entre vecinos de este campo de entrenamiento. Por ello, los cerca de 30 mexicanos que acudieron debieron esperar por una, no sin algunos empujones en la fila, mientras voluntarios de FIFA repartían los últimos, como le tocó al que llegó disfrazado de Cantinflas.
Por si algo faltara, una de las televisoras que manejan al Tricolor llevó al colombiano Maluma, como miembro de su cobertura mundialista, por lo que también hubo algún tumulto a su entrada, en el otro extremo donde fueron ubicados los medios de comunicación.
Incluso al final, jugadores como Javier Aquino y Marco Fabián pelotearon con el cantante, que particularmente charló con su paisano Juan Carlos Osorio, después de que todo el plantel terminó la sesión formando un círculo para saludar a quien interpreta la canción oficial del Mundial.
Este primer entrenamiento fue para que el Tricolor entrara en calor y sintiera ya el ambiente mundialista, aunque por la mañana los jugadores ya habían tenido pláticas de FIFA y sesiones fotográficas en su sede de concentración, las instalaciones del Dynamo de Moscú, en las afueras de la capital rusa y a aproximadamente 20 minutos de este Estadio de Strogino.
Fueron pocos los goles que hubo en el interescuadras, pero uno que asistió Giovani Dos Santos fue suficiente para que el público festejara el tanto como si se tratara de un partido oficial.

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