Un día como hoy iniciaba la ‘Fernandomanía’

abril 9, 2016 by  
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iHidalgo Sport. ESPN. Hoy, hace 35 años, se iniciaba la ”Fernandomanía” y pocos como Mike Scioscia, quien funge como manager de los Angelinos en la actualidad, para evocar aquel momento en que ”El Toro de Etchohuaquila” aparecía, inesperadamente, en su primer juego como lanzador abridor, para los Dodgers de Los Ángeles.
”Fue un día increíble. Porque Fernando no era el lanzador que estaba programado para iniciar en ese juego”, recordó Scioscia, quien era el receptor para los envíos al plato, del zurdo mexicano, en aquel choque frente a los Astros de Houston, el 9 de abril de 1981.
”Lo que sucedió, es que Jerry Reuss, quien era el abridor asignado, se lesionó el día anterior mientras corría y eso le permitió a Fernando salir a lanzar y lo hizo con una blanqueada ante los Astros”, explicó Scioscia, en entrevista con ESPN Digital.
”Fernando aparecía como el tercer abridor en la rotación de abridores de Tommy Lasorda, pero como se lesionó Jerry Reuss, luego, el siguiente candidato era Burt Hooton, quien también resultó lesionado durante una práctica. Valenzuela había estado lanzando en el bullpen a manera de preparación y Lasorda no tuvo otra alternativa que recurrir a Fernando”, detalla Jaime Jarrín, quien desde 1959 ha sido la voz oficial en el Idioma de Cervantes, para los Dodgers.
”Nos sorprendió a todos que apareciera Fernando como abridor y ahí fue donde empezó esa fabulosa racha y un año verdaderamente increíble, algo excepcional”, agrega el narrador ecuatoriano.
¿Qué fue lo que llevó al sonorense a iniciar ese juego?
”Fernando nació con un gran ángel. Se ganó al público y también se ganó la confianza del manager, al lograr algo que nadie ha podido igualar, como es el haber ganado los premios al Novato del Año y el Cy Young en esa temporada de 1981”, responde Mike Brito, el buscador de talento de los Dodgers, descubridor de Valenzuela.
¿Cuál era su repertorio?
”No era un lanzador de gran velocidad. Su virtud, era que colocaba sus lanzamietos en las esquinas del pentágono y con eso, dejaba a los bateadores fuera de balance, algo que sorprendía en un muchacho de su edad, pues tan solo contaba con 19 años de edad. Sin embargo, era muy valiente sobre el moentículo, no se dejaba intimidar por los bateadores”, explica Brito, quien relata:
”Al Capanis, el gerente del equipo, tuvo que mandarme a Villa Juárez, en Sonora, para buscar una copia del acta de nacimiento de Fernando, porque algunos sectores del periodismo, no creían que él tuviera esa edad, por la forma en que lanzaba con gran serenidad y maestría”.
Para Mike Scioscia, el temple, la serenidad y el talento del mexicano, no le sorprendieron.
”El era un lanzador muy talentoso, con una sangre fría impresionante. El salía siempre decidido a competir y no había nada que lo intimidara. Por ello, no me sorprendió que tuviera una actuación como esa”, dijo el más longevo de los timoneles en grandes ligas, en la actualidad.
”Yo desde entonces ya hablaba un poco de español. Además, la terminología del beisbol es de dominio universal, todo mundo la puede entender. Por ello, el idioma no fue nunca un problema”, destacó Mike Scioscia.
Por su parte, Jarrín recuerda los ocho triunfos consecutivos que hilvanó el zurdo mexicano en sus primeras apariciones monticulares, como lanzador abridor:
”Efectivamente, ganó ocho juegos en forma consecutiva y cinco fueron por blanqueada”.
¿Esperaba usted que el ”Toro de Etchohuaquila” luciera como lo hizo en su primera temporada completa, luego de haberlo visto durante el otoño de 1980, cuando lo ascendieron los Dodgers por primera vez?
”Sí, claro que sí. Porque ya él había establecido una marca del mayor número de entradas consecutivas sin permitir carreras, en ligas menores y llegaba a la Gran Carpa tremendamente bien”.
”No lanzó mucho en aquel final de temporada de 1980. Recuerdo que él se unió al equipo cuando nos encontrábamos en Houston y no vió acción en esa serie frente a los Astros. De ahí, nos fuimos a Atlanta, donde fue llamado por primera vez a un juego. Fernando vino como relevista y al primer bateador que se enfrentó, fue al receptor Bruce Benedict, quien le sacó un elevado al jardín central”.
”Así fue el debut de Valenzuela en Grandes Ligas y lanzó bien. Se sabía que su futuro no estaba en el bullpen, sino que ya se le consideraba para un puesto como abridor en la siguiente temporada”, siguió relatando Jarrín, quien terminó como el traductor de cabecera para el nuevo fenomeno del beisbol.
”En los primeros juegos, fue utilizado Pepe Frías, quien jugaba como segunda base. Pero Fred Claire, entonces director de Relaciones Públicas, fue quien me llamó y me dijo, ‘Por favor, comienza a ayudarle a Fernando’ y cada vez que lanzaba, en el octavo episodio, yo bajaba al terreno de juego y dejaba a Rodolfo Hoyos, mi compañero de transmisiones, para que se quedara a cargo de la narración del juego”.
”Yo tenía que estar junto a Fernando en todas las conferencias de prensa. Y cuando salíamos de gira, en situaciones en que le correspondía lanzar en el primer juego, él y yo nos íbamos adelante, un día antes, para atender a la prensa, porque era una cosa increíble todo el seguimiento que le daban todos los medios a cada una de sus actuaciones”.
A usted le tocó ir junto con Valenzuela a la Casa Blanca. ¿Es así?
”Fue durante la presidencia de Ronald Reagan y sucedió durante una visita del presidente de México, José López Portillo, con motivo de una recepción especial que Reagan le brindó a López Portillo y uno de los invitados al acto, fue Fernanado Valenzuela y me invitaron a mí también, junto a su representante, Tony de Marco”.
”Esa ha sido la experiencia más grande que yo he tenido en toda mi vida. Porque, la verdad es que, estar en la Casa Blanca, es algo muy especial. Se le pone a uno la piel como de gallina. Porque la Casa Blanca tiene una aureola muy especial y mientras subíamos las gradas para dirigirnos hacia el comedor, recuerdo que se encontraba la banda de música de los infantes de marina, tocando hermosos arreglos de algunas canciones populares mexicanas, como ‘Cielito Lindo’, interpretaciones que me impresionaron mucho”.
”La Casa Blanca es algo fantástico”, destaca Jarrín.
”Después de que terminara la comida, lo que más me llamó la atención, fue ver aquella línea de algunos de los personajes más poderosos del mundo, que se encontraban esperando para que Fernando Valenuela, un jovencito mexicano, de tan solo 19 años de edad, medio gordito, con el pelo largo, que no hablaba ni una sola palabra de inglés, les regalara un autógrafo”.
”El entonces Vicepresidente George Bush, el Secretario de Estado, Alexander Haig, el Secretario de la Defensa, Caspar Weinberger, el Procurador de Justicica, William Smith y los más poderosos de Washington, todos se encontraban esperando la firma de este jovencito mexicano. Esa, para mí, fue una experiencia formidable”.
Por su parte, Brito ofrece detalles sobre la forma en que Fernando Valenzuela incorporó a su repertorio el lanzmiento conocido como ‘screwball’.
”Cuando Fernando llegó a la organización, estuvo lanzando durante algún tiempo en la Liga California, aquí en Los Ángeles. Y Campanis me mandó para que analizara sus actuaciones y yo le entregué un reporte de lo que ví. En ese reporte, yo le dije al gerente que no consideraba que el repertorio que tenía en ese momento Fernando, le permitiría desempeñarse a un buen nivel en grandes ligas. El necesita un lanzamiento más en su repertorio, les recomendé y consideramos que lo mejor, era que aprendiera a lanzar el ‘split finger’ o el ‘screwball’ o tirabuzón”, relata Mike Brito.
”Campanis me dijo que en ese momento, no había nadie en la organización de los Dodgers que supiera lanzar el ‘split finger’. Entonces yo le dije que acababa de firmar a un muchacho llamado Roberto ‘Babo’ Castillo, quien puede enseñarle a Valenzuela a lanzar el Tirabuzón. Le pareció buena idea y me dijo que me llevara a Castillo al campo de entrenamiento, donde se pasó una semana enseñándole la forma de hacer ese lanzamiento”.
“Una semana más tarde, ya Fernando estaba lanzando igual, o mejor que Castillo, el ‘screwball’, el lanzamiento que lo llevó a ser quien fue dentro de grandes ligas”.
De origen humilde, tímido e introvertido, para Fernando Valenzuela ¿cómo fue su trato con la prensa?
”A pesar de su corta edad y de la forma tan rápida en que le llegó el éxito, él supo manejarse muy bien. Y eso contribuyó a su fama. También debemos recordar que Fernando logró que gran parte del aficionado de Los Angeles, en su mayoría, seguidores del futbol, empezaran a interesarse en el beisbol y en los Dodgers”, apunta el scout cubano, quien concluye diciendo:
”Era algo que por mucho tiempo había buscado la familia O’Malley, los dueños del equipo y que finalmente consiguieron: contar con una estrella mexicana en los Dodgers”.

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