Joel Campbell Madura a un Ritmo Acelerado

julio 3, 2014 by  
Archivado bajo B1, Mundial Brasil 2014

2371498_full-lndHidalgo Sport. FIFA.- En todos los grandes equipos hay un niño. Normalmente, estos jugadores pasan el tiempo mirando, en el banco de suplentes, y aprendiendo de los veteranos. Su trabajo consiste en escuchar, tomar nota y esperar su turno. Joel Campbell, de apenas 22 años, es el integrante más joven de la selección costarricense en la Copa Mundial de la FIFA 2014™, pero está aprendiendo a nadar en la parte más honda de la piscina. Ha sido titular en los cuatro encuentros disputados hasta ahora por los centroamericanos, y se ha erigido en una de las revelaciones del torneo.
“Aún es joven, pero no es ningún niño”, explica a FIFA.com el centrocampista Christian Bolaños, futbolista de mayor edad de Costa Rica, tras una de las intensas sesiones de entrenamiento del equipo. No puede evitar esbozar una sonrisa al hablar de la desenvoltura de esta estrella en ciernes del fútbol de su país. “Joel está creciendo muy rápido. Puede hacer daño al rival en el uno contra uno”, analiza. “Tiene velocidad, y también olfato de gol”.
Un descubrimiento precoz
Campbell no tenía más que 19 años cuando llamó la atención de Arsène Wenger, un técnico reputado por su capacidad para detectar talentos, que lo fichó por cinco temporadas. Era un absoluto desconocido fuera de Costa Rica, pero el entrenador del Arsenal —famoso por haber dado la alternativa a figuras de la talla de Thierry Henry, Robin van Persie y Cesc Fàbregas— vio algo especial en él. Desde entonces, el delantero ha pasado tres campañas cedido en Francia, España y Grecia, para curtirse en el exigente fútbol europeo, asimilando además todo lo que conlleva para un joven profesional estar lejos de su hogar.
En el último ejercicio, con el Olympiacos, Campbell se dio a conocer en el plano continental al marcar contra el Manchester United en los octavos de final de la Liga de Campeones. “Estamos ayudándole”, dice el elegante mediapunta Bryan Ruiz, capitán del combinado nacional, cuyo porte distinguido y suave contrasta con el ímpetu de Campbell. “Le queda mucho por aprender, pero es importante para este equipo. Estamos cuidándolo. Ya ha llegado muy lejos, y lo ha hecho muy rápido”.
Campbell es un futbolista fornido, con un centro de gravedad bajo, y se le está pidiendo mucho en Brasil. Ocupa la posición de único punta en el esquema costarricense, en un equipo que juega al contragolpe, lo que le obliga a intentar abrirse huecos entre muchos defensores veteranos. Controla el balón, y espera a que llegue ayuda de más atrás. Eso requiere paciencia, autocontrol, fortaleza física y equilibrio. Y es una función que está desempeñando con la serenidad de un veterano.
Se mueve sin modestia alguna entre el plantel costarricense, con el ardor y la intrepidez que caracterizan a la juventud. Es un futbolista orgulloso, que muestra desparpajo. Sus compañeros de mayor edad sonríen y se dan golpes suaves con el codo cada vez que se luce durante el entrenamiento. “Para mí este es un nivel nuevo”, anuncia Campbell. “Esto es el Mundial, no hay nada más grande. Quiero rendir a un buen nivel, marcar goles y ayudar al equipo en todo lo que pueda. Que sea joven no significa que se espere menos de mí”.
Las obligaciones de un veterano
Campbell es uno de esos futbolistas especiales que pueden hacer de un buen equipo un conjunto fantástico. Vio puerta contra Uruguay, en un partido en el que el zaguero Maxi Pereira arremetió contra él ofuscado por la frustración. Luego, conservó la calma en la tanda de penales contra Grecia, y transformó su lanzamiento. También mantuvo un pulso particular con el central italiano Giorgio Chielini durante 90 minutos, que se saldó con un mal día para toda una institución de los Azzurri y del Juventus.
“Somos un equipo extraordinario”, afirma el joven ariete, todavía no muy ducho en el arte de componer frases grandilocuentes y aburridas. No se anda con rodeos, y dice lo que piensa. “Nos estamos esforzando mucho, y contamos con algunos de los mejores jugadores que haya habido nunca en la historia de Costa Rica”.
Campbell mira hacia el banquillo, y señala a hombres como Ruiz, Bolaños y Júnior Díaz, artífices del éxito sin precedentes que está cosechando Costa Rica. “Son gente fantástica, su experiencia es valiosísima”, expone, sin olvidar tampoco al segundo entrenador, Paulo Wanchope, en su día un delantero brillante, y con el que muchos lo comparan ahora. “Ya lo han visto todo, y lo han vivido todo. Han jugado al máximo nivel, dan consejos y se aseguran de que todo se haga como es debido”.
El niño de Costa Rica, en su primer Mundial, afronta ahora un histórico choque de cuartos de final contra los Países Bajos, uno de los pesos pesados de Europa. Y sus compañeros rebosan el orgullo propio de hermanos mayores. “Aún le quedan muchas lecciones que aprender”, insiste Ruiz, sonriendo. “Vamos a darle lo que necesita”.

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