La Garra del Otro Astro: Ángel Di María

julio 1, 2014 by  
Archivado bajo B1, Mundial Brasil 2014

2397252_full-lndHidalgo Sport.- Transcurridas más de dos horas de partido, Ángel Di María no quería ni oír hablar de parar. Seguía corriendo y asumiendo riesgos. Después de que los argentinos rechazasen un saque de esquina en contra, con el arquero suizo, Diego Benaglio, perdido en ataque tras intentar en vano rematar de cabeza, el mediapunta avanzó con el balón, se escapó de la zona de mayor concentración de jugadores y, desde el mediocampo, disparó una vez más en dirección a la meta rival. El esférico se marchó fuera por poco.
No acertó, pero obviamente ya no importaba. Porque el habilidoso e insaciable argentino ya había marcado el gol que clasificaría a su país para cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, en un choque vibrante —de los muchos que nos está dando este torneo—, saldado con un 1-0 en la prórroga. Y también porque hay un detalle que quita el aliento, en este caso el de los espectadores: a Di María le quedaban fuerzas para volver a acelerar y buscar de nuevo la portería, aunque estuviese en su lado del campo, tras disputar 120 minutos. Fue nada menos que el 12º tiro a puerta del número 7, y únicamente el segundo que no iba entre los tres palos.
“Es un jugador fantástico, sí. Corre por todas partes. Pero es fantástico no solo por su condición física, sino también por su técnica”, explica a FIFA.com el volante Javier Mascherano, ahora compañero suyo, pero al que ha tenido que marcar durante buena parte de la temporada, como jugador del Barcelona, cuando su equipo jugaba contra el Real Madrid. “¿Tenerlo enfrente? Es difícil, muy difícil… Pero ahora estamos al lado”.
Protagonismo
Y Di María sabe perfectamente lo que es “jugar al lado”. Con el club madridista, este futbolista oriundo de Rosario está acostumbrado a ceder el protagonismo al actual Balón de Oro de la FIFA, Cristiano Ronaldo. Y cuando defiende los colores de la selección argentina, tiene el honor de escoltar al número 10. “Los que hoy jugamos con Leo tenemos mucha suerte”, había dicho Di María durante la semana a la FIFA. “Así como antes se pudo sacar lo mejor de Maradona, hoy debemos sacar lo mejor de Messi”.
Fijémonos en que este astro, con talento natural suficiente como para liderar a su propio equipo, no ve problema alguno en situarse como un integrante del grupo de apoyo a Messi. Y La Pulga es un verdadero tormento para sus oponentes. Contra los suizos, en São Paulo, parecía que cada vez que tocaba la pelota estaba a punto de ocurrir algo grande. Era como si los adversarios pudiesen estorbarle, pero no pararlo.
Sin embargo, en el gol de Di María el asistente fue el propio Messi. Argentina recuperó un balón en el mediocampo, y el 10 entró en acción: dejó atrás a un adversario y cedió para su compañero, mediante un pase preciso. Un toque de zurda y Benaglio quedó batido, a los 118 minutos. Brilló la categoría de la estrella argentina. Mejor dicho, de las dos estrellas argentinas.
“Son jugadores que sobresalen. Es lo que siempre decimos: en una jugada pueden resolver un partido”, afirma Mascherano. “Tenemos la suerte de poder contar con ellos. Ojalá que el equipo consiga seguir dándoles respaldo y que ellos puedan seguir desequilibrando, en este nivel”, continúa. Y aquí se ve cómo cambian las cosas: otra estrella hablando de dar apoyo a sus compañeros más brillantes, que incluye entre ellos a Di María.
Para aplaudir
Es el tipo de talento que llama la atención incluso de los rivales, como bien sabe Mascherano. Por ejemplo, el joven atacante suizo Josip Drmic no podía ocultar su admiración, a pesar de sufrir por una tremenda decepción que vino de los pies de Di María. “Hoy ha estado sensacional. Yo soy bastante hincha suyo”, declara a FIFA.com el helvético. “Me gusta mucho su forma de jugar. Pero lo que más impresiona, en concreto, es que pueda hacer un sprint así a los 120 minutos. Eso es increíble. Hoy ha dejado bien claro su nivel”.
Y, como indica Mascherano, no se trata solamente de correr, sino de saber utilizar esas piernas incansables. Recordemos que el disparo que ensayó el mediapunta pasados los 120 minutos era el 12º suyo en el encuentro. “Tenía muchas ganas de marcar”, señaló aún junto al césped. Es incuestionable. “Leo venía con el balón y es él el que decide a quién dárselo”.
Messi, otro futbolista acostumbrado a medirse con su compatriota en España, supo lo que había que hacer. Fue una opción de primera: tocó para Di María. Para confirmar del modo más evidente posible lo que insiste en recordar Mascherano: “De hecho, es mucho más agradable tenerlo a nuestro lado”.

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